Espacio Crítico 8

Periodismo radiofónico UIA

Radio: historias dentro de una historia

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Los siete miembros de la familia Mondragón Castillo reunidos en el cuarto principal, con el radio encendido y listos, para escuchar una pelea más del boxeador mexicano José Becerra, es uno de los recuerdos más importantes que tiene Lilia Mondragón. Las tres hermanas acostadas en la cama junto a su mamá, los dos hermanos en el suelo jugando luchitas entre ellos, y su papá sentado en un sillón con la mirada fija era una escena típica para esta familia.

becerra

La imagen familiar que posee Lilia Mondragón Castillo al pensar sobre el radio, es una versión más de las historias que giran alrededor de este medio de comunicación. En la casa de Josefina Matusita, suegra de la señora Mondragón, el radio ha representado distintos momentos de su vida. “Era lo más importante, no había televisión, estaba uno pegado al radio” comentó Josefina Matusita sobre memorias de su infancia.

La mañana era el momento en que menos sintonizaban el radio la señora Josefina y su familia. La escuela y las ocupaciones laborales de su papá no se los permitían. Sin embargo, la hora de la comida y la noche eran sinónimos de radio. “Comiendo poníamos el radio. Estábamos todos juntos con mi papá y escuchábamos las noticias, que a mí no me importaban pero las oíamos” afirmó Josefina Matusita. En cambio, la tarde representaba escuchar canciones de Cri-cri en la XEW con sus hermanas. De igual forma, miles de personas escucharon al Grillito Cantor en la década de los 40 para colocar el programa de Francisco Gabilondo Soler cómo uno de los más exitosos de la “W”[1].

cricri

El radio también se hizo presente en la juventud de la señora Matusita. Llamar a estaciones para pedir canciones cuando estaba con sus amigas era parte de la diversión. Bailar en fiestas o posadas con el radio encendido también era común.

Una vez casada y con hijos, Josefina Matusita escuchaba la radio en las mañanas al llevar a sus hijos a la escuela, al limpiar la casa y al recoger a los niños del colegio. Su hijo Alvaro Villela recuerda todas las mañanas bañarse escuchando “Batas, pijamas y pantuflas”[2] cómo fondo sonoro. “Había un radio en el baño y cada quien le ponía en su estación” afirmó Alvaro Villela. Él recuerda escuchar canciones de Javier Solís casi siempre que entraba al baño porque su mamá, quién se bañaba antes que él, dejaba una estación que terminaba con sus canciones.

De igual manera, Josefina Matusita escuchaba “Tres patines y la tremenda corte” para complacer a su hijo Alvaro Villela y a sus hermanas en el camino de regreso de la escuela. El señor Villela recuerda el programa radiofónico con cariño y ríe al describirlo. “Era un cómico cubano y sólo hablaban Tres Patines y el juez, y Tres patines siempre terminaba en la cárcel” remarcó Alvaro Villela.

Las estaciones más escuchadas en esa casa eran La Pantera 590 AM y Radio Éxitos “780 de su radio”. Las únicas veces en que Alvaro Villela dejaba de escucharlas era en casa de sus abuelos, dónde su abuela escuchaba radionovelas. “Chucho el roto” y “El derecho de nacer” son algunas de las historias que tiene más presente. El señor Villela asegura que en el desayuno no podía faltar oír la radionovela de la hora. “Mi abuela nos decía que guardáramos silencio porque no escuchaba” continuó Alvaro, “primero desayunábamos, ella levantaba la mesa, se pintaba, se peinaba y después de cómo 2 horas ya estaba lista. Pero en todo ese tiempo escuchaba radionovelas”.

De acuerdo con el señor Villela, la presencia del público era determinante. Los radioescuchas intervenían para pedir canciones o concursar aseguró. De acuerdo con él era común hablar a las estaciones. Este hecho era tan común que Radiocentro tenía una canción que decía: “si llaman a su puerta conteste… oigo Radiocentro y se ganará un premio”. La tonada era tan popular que había un chiste con el mismo ritmo: “oigo Radiocentro… no se haga la mensa soy el de la renta”.

Además de la participación del público, la poca cantidad de comerciales en AM y nula en FM, en los años 60 y 70 también marcó al radio. Según Alvaro Villela y su esposa, Lilia Mondragón, los anuncios eran intercalados entre cada canción. Después de un tema musical venía uno o dos comerciales y luego otra canción. Las marcas más anunciadas eran la cerveza Rubio Superior, el chocolate Tres Coronas y Palmolive aseguraron los señores Villela.

“De chicos el radio era la fuente principal de noticias, por mucho tiempo fue el más importante, casi el único junto con el periódico” comentó Alvaro. “Antes era puro radio. La tele no se veía tanto como ahora” agregó Lilia Mondragón. De acuerdo con ellos las noticias eran transmitidas, en su mayoría, en flashes informativos. Los contenidos eran más locales, “no teníamos información de tantas partes del mundo, era mucho más limitado. Vivíamos mucho más ajeno a ello” comentó la señora Mondragón.

La difusión de noticias, la aparición de nuevas tecnologías y la importancia del radio influyeron en el diseño de los aparatos. Los primeros radios eran grandes, cuadrados, tenían perillas para el volumen y para sintonizar estaciones, y eran de bulbos. “Veías unos focotes que hasta que no se ponían rojos los filamentos no escuchabas nada” afirmó Alvaro Villela. Estos aparatos funcionaban con electricidad y sólo había en las casas y en los coches, dónde también se tardaban en sonar según el señor Villela. Más tarde cerca de los 60[3] se distribuyeron los radios de transistores que más tarde dieron lugar a los portátiles. Para Alvaro Villela y su familia, esto representó la oportunidad de escuchar el radio mientras se bañaban.

radio bulbos

La aparición del radio portátil trajo cambios consigo. Sin embargo, “la gente no andaba enajenada con sus audífonos” afirmó el señor Villela. Del mismo modo, su esposa Lilia Mondragón hace hincapié en que en su infancia el radio era más familiar. Su mayor recuerdo del radio eran las peleas de Box de José Becerra. Sus papás y sus cuatro hermanos sentados en el cuarto de los primeros, emocionados en la espera de la pelea era algo típico en su familia. “Era muy emocionante. Los locutores gritaban, también estaban emocionados. Narraban la pelea, tenían cambios de voz y la estática, que a veces era característica de ese tiempo, también le daba un toque especial. Para nosotros las peleas de Becerra eran lo máximo” comentó Lilia Mondragón con entusiasmo. Para acompañar las peleas del boxeador mexicano, en el radio tocaban una canción que decía: “lo tumbó Becerra, con su movimiento, lo mandó a la lona, sin conocimiento” entonó la señora Mondragón.

La transmisión radiofónica de esas peleas se convirtió en uno de los recuerdos más presentes de su infancia. También tiene imágenes de su mamá que barría la sala y cantaba al ritmo de Virginia López, y de su papá sentado frente al piano con el radio encendido y listo para sacar las canciones de oído. Otros recuerdos son escuchar canciones de Cri-cri en el radio y más tarde ponerle los cassettes a sus hijos, y pedir en el radio junto con su esposo que les pusieran la canción “A new aurora”. La cual querían bailar en su boda y no la encontraban en ninguna parte, a lo que la estación respondió que les grabaría un cassette con el tema, son algunos de los hechos más memorables que Lilia Mondragón tiene y están relacionados con el radio.

El vínculo que tiene la señora Mondragón con la radio no es igual al que personas de generaciones de finales de los 80 o principios de los 90 tienen con el ámbito radiofónico. Román Ibarra y Sofía Campos nacidos en 1987 utilizan el radio sólo cuando manejan. Sofía escucha todas las mañanas las noticias en el camino a la universidad y en las demás ocasiones que maneja escucha música. Mientras que Román Ibarra afirma escuchar el radio a veces en las noches. “Casi nunca escucho el radio porque mi coche tiene el radio descompuesto desde hace 1 año. Entonces escucho mi iPod. La verdad no le han arreglado el radio porque no me importa”. Román comenta que sólo oye el radio cuando maneja otro coche o para escuchar “La mano peluda”. Román conocía este programa desde chico pero nunca le dio importancia hasta recibir un mail con un link de Youtube que contenía “el caso de Josue”, una de las transmisiones más populares que ha tenido el programa. A partir de ese momento le interesó sintonizarlo, pero la mayoría de las veces prefiere bajar el podcast en iTunes a prender el radio.

La infancia de Sofía y Román estaba más relacionada con el radio. “Creo que llegué a escuchar a Cri-cri en el radio, pero normalmente me lo ponía mi mamá en cassettes… de hecho todavía los tiene por ahí aunque ya nadie los escucha” comentó Sofía. De igual forma Román escuchaba el radio cuando su papá lo llevaba a la escuela. Su estación favorita era Radioactivo por programas como el “Mañanero” y cápsulas de los juguetes radioactivos como “Power Ranchers” y “Grand Theft Auto Mexico City”.

A diferencia de Sofía y Román que en su infancia y adolescencia escucharon el radio, José Manuel Casasola de 16 años asegura sólo escuchar música en el radio sin tener ninguna estación favorita y cambia de estación constantemente. No considera el radio cómo algo importante en su vida. “Si no hubiera radio no habría entretenimiento en el tráfico, en caso de no tener iPod o cel con música”.


[1] http://www.cri-cri.net/biografia.html

[2] Dicho programa contenía chismes de famosos, deportistas y políticos, acompañados por música tanto en inglés como en español.

[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Transistor

 

 

 


Written by Lilia Villela

agosto 17, 2009 a 8:24 am

5 comentarios

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  1. La mayoría de las veces que escucho la radio es en el auto! al igual que en una de tus historias, aún así este medio sigue siendo de mis favoriiitos

    Daliri Oropeza

    agosto 18, 2009 at 1:07 am

  2. Me gustó mucho tu forma de narrar las historias de tu familia, muy buena redacción y muy interesante tu texto.

    Sandra Olguin

    agosto 18, 2009 at 1:49 pm

  3. Un texto muy completo. Muchos programas de los que describes coinciden con lo que me dijeron a mí.

    Denise Gutiérrez

    agosto 18, 2009 at 11:13 pm

  4. reúnes muy bien los tetimonios de Álvaro, Lilia, Josefina, etc. y lo detallas muy bien. Me pasó lo mismo que a Denise pues los programas de los que hablas tambipen me los dijeron a mí. !Bueno de Tres patines no dejaban de hablar! era la primera vez que yo escuchaba de Tres patines, jejeje.

    danieladecon

    agosto 19, 2009 at 2:38 pm

  5. Estuvo muy padre que lo hayas relatado en 3era persona, como si contaras un cuento, las imagenes y videos estan muy de acuerdo con lo que escribes. Narraste muy bien la evolucion de la radio y de sus programas

    Lorena Rodriguez

    agosto 19, 2009 at 2:40 pm


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