Espacio Crítico 8

Periodismo radiofónico UIA

SEGURAMENTE YO SOY DE OTRA EPOCA!

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Durante años le he repetido a mi mamá que yo no soy de esta época, que se equivocaron trayéndome al mundo el 10 de Marzo de 1988 y que debí haber nacido antes. Cuando era una niña soñaba que era una princesa de la época medieval y vivía en u castillo; a los 12 preferí convertirme en hippie de los años sesenta; a los 14 peleaba la guerra de los mundos junto a Orson Welles, a los 15 me pasé al lado de William Radolph Hearst a inventar titulares; y fue ahí cuando me di cuenta que me gustaba la radio, por fin decidí de que época era, me di cuenta de que no estaba tan atrasada, yo quería haber vivido en los setenta y bailar en patines las canciones más famosas; después me volví a dar cuenta de que tenía que haber sido algo más y fue ahí cuando empecé a creer en las muchas vidas. Yo debo haber vivido muchas cosas, de muchas épocas diferentes, debo haber visto cosas que ahora ni se me cruzan por la mente, pero algo yo no puedo dudar y es que seguramente yo soy de otra época.

n681338916_418979_4008Mi abuela Ana María Edwards recuerda su juventud con una sonrisa, recuerda los días de su niñez llenos de alegría y juegos. Recuerda también haber pasado muchas horas de sus días junto a la radio de la sala de su casa, escuchando radioteatros y radio novelas que se transmitían todos los días en la mañana y en la tarde. Al oír todas las historias sobre su vida junto a la radio no pude evitar detenerme en una que me llamó la atención. Para mi abuela, cuando era pequeña, la radio era un asunto de magia, ella creía que detrás del receptor había unos enanitos que vociferaban, daban noticias, predecían el tiempo y cantaban cuando ellos querían; ella creía que se trataba de pequeñas personitas y que su trabajo era informar a la gente lo que pasaba en el mundo mientras la gente hacía su vida diaria. Me decía también mi abuela que ella esperaba llegar del colegio y terminar sus tareas para postrarse junto a la radio a escuchar a los pequeños amigos del otro lado.

Al pasar el tiempo mi abuela empezó a tenerle un gusto impresionante a la radio, tanto, que llegó a trabajar en la llamada Radio Portales, lo que posteriormente se convirtió en la radio más importante de Santiago de Chile. Me cuenta ella que cuando empezó a trabajar, las cosas funcionaban un poco artesanalmente. Los avisos se escribían en tarjetones que los locutores leían en vivo; en los radioteatros se simulaba el sonido de un incendio arrugando papel celofán.

La gran ventaja de la radio era que apelaba a la imaginación. Cada cual se imaginaba a la heroína del radioteatro como mejor le parecía. Los periodistas reporteaban con un block de notas y lápiz en la mano, era raro conseguir una entrevista grabada pues las grabadoras eran unas cajas enormes que había que transportar entre varios.

Había shows en vivo en los auditorios con orquesta, cantantes y humoristas. La publicidad era leída por los mismos locutores. La programación se dividía en bloques de acuerdo al horario: la mañana estaba dirigida a la mujer ama de casa con programas de recetas de cocina, música romántica y radioteatros cursis, generalmente unitarios (empezaban y terminaban en un mismo capitulo). A medio día había noticias, después de la comida, se regresaba a la mujer y los radioteatros (generalmente en este caso de varios episodios) y el atardecer se lo tomaban los jóvenes ya que después del colegio los niños se pegaban a los receptores, con música juvenil, concursos, etc.
Incluso había programas en vivo de búsqueda de talentos musicales.
Me decía también que en la Radio Portales hubo un fenómeno musical que marcó toda una época: “La Nueva Ola”, donde nacieron cantantes que estuvieron vigentes por muchos muchos años, algunos hasta hoy.
Había comentaristas políticos cuyos programas no se perdía nadie, como “Tribuna Política” del recordado Luis Hernández Parker, un periodista de gran prestigio que trabajó por décadas.

La radio se financiaba única y exclusivamente con la venta de los espacios comerciales, tandas de avisos y auspicios de programas.
En las casas solía haber una radio en la sala, donde se juntaba la familia. Poco a poco, con la llegada de los transistores, la radio se fue haciendo personal, hubo radios en los autos y en los cuartos.
Al comienzo sólo se transmitía en amplitud modulada, luego apareció la frecuencia modulada, con mejor sonido aunque un alcance menor, pero actualizaron hasta tener lo que tenemos hoy en día. Había transmisiones en Onda Corta (que llegaban a larga distancia) y Onda Larga.

Recuerda que cuando ella era niña, en plena segunda guerra mundial, su papá sintonizaba en Onda Corta la BBC de Londres para saber qué estaba pasando en Europa.
También cuenta que hubo programas de gran sintonía, varios d ellos humorísticos, como “La Familia Chilena”, “Hogar Dulce Hogar”, “La Caravana del Buen Humor”que pocos se perdían. Y para los jóvenes fue famoso el “Hit Parade” y “Radiomanía” entre otros.
Finaliza diciendome que en aquellos tiempos, la radio era un medio mágico, que involucraba al auditor y lo hacía partícipe de su programación, con enormes y exitosas campañas solidarias en caso de situaciones que lo valieran.

Written by valentina ernst

agosto 19, 2009 a 2:40 am

Publicado en 1 Generales

5 comentarios

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  1. Me gusto, como empezaste el texto hablando de ti misma y de tu percepcion. Se me hace interesante esa magia misteriosa que la gente creia que habia al producirse la radio en los comienzos de esta. Una magia que atraia a las personas y que las reunia en familia para hechar a volar la imaginacion. Era como sonar todos juntos. La radio te permitia descubrir, y apropiarse los contenidos.

    Lorena Rodriguez

    agosto 19, 2009 at 2:25 pm

  2. Me encantó tu titular, tiene gancho. Por eso me detuve a leerlo. Tu primer párrafo que alude totalmente a tu titular es muy bueno. Me dio mucha risa por todas las etapas que pasaste y los gustos tan diversos que tienes, total de un perfil de comunicólogo.
    Escribes muy padre, tiene una buena estructura tu texto, cuidas mucho tu ortografía etc. y entonces quería darte un mini tip:
    cuando dices los 70´s estás traduciendo de seventies, en español no existe el apóstrofe S que indique “at Valentina´s”, entonces sólo se pone en los años setenta, ¡jamás ja S!
    Saludos!!!

    danieladecon

    agosto 19, 2009 at 2:28 pm

  3. Me gustó mucho la entrada y el texto en general. Creo que yo también soy de otra época jaja. Me gustó que contaras sobre la radio fuera de México. Se me hizo muy chistoso lo de tu abuelita que creía que eran unos monitos detrás de la radio. Buena combinación entre anécdotas e información.

    Denise Gutiérrez

    agosto 19, 2009 at 4:45 pm

  4. Creo que nos la ponen dificil. Pareciera como si la imaginación en esta época estuviera en peligro de extinción, ya todo se ve, se escucha, se siente y poco queda en nosotros. Esa mágia de la que hablas es la que hace de la radio, un medio fascinante; dice lo que tiene que decir, pero te deja para que tu finalices la experiencia, queda en ti toda la fantasía que quieras experimentar.

    Cecilia Legarrea

    agosto 19, 2009 at 5:33 pm

  5. Cumplimos el mismo dia YUHUUU jajaja

    Creo que tu introduccion es muy buena, me hubiera gustado un poco mas de nombres y cosas que evoquen a la epoca, pero lo siento bastante bien.

    Insisto en que la radio ha perdido ese atractivo chorcho que tenia antes, todas las personas mayores la recuerdan como algo realmente entretenido y magico.

    saludos

    josemena9

    agosto 21, 2009 at 11:50 pm


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