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Santito de todas las mandas

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Santito de todas las mandas

Apóstol de Cristo, poderoso intercesor y abogado de los casos perdidos, San Juditas es apto para toda ocasión.

Lorena Rodríguez A.

Conocido con diversos nombres, que van desde el Santo de los casos perdidos hasta San Juditas, en la actualidad, la veneración que se vive en Latinoamérica y en particular en México han hecho de San Judas Tadeo el rock star entre el resto de los santos.

Considerado el santo por excelencia de policías, delincuentes y desesperados, San Judas Tadeo ha logrado crear una devoción que sobrepasa iglesias y religiones.

Es parte de la cultura y forma de vida de millones de mexicanos que cada 28 del mes salen de sus casas, se dirigen a una de las zonas más peligrosas del Distrito Federal cargando una estatua que representa amor, esperanza y, sobre todo, una respuesta eficaz a todo problema que no tenga solución aparente.

San Judas Tadeo, cuyo nombre viene del hebreo; Judas: alabanzas sean dadas a Dios, y Tadeo: valiente para proclamar su fe, es uno de los santos más populares debido a los innumerables “favores celestiales” que realiza. Desde la bendición del changarro, la liberación de reclusos y curación de enfermedades en estado terminal, lo que lo ha convertido, según una investigación del 2006 del periódico Excélsior, en el santo más popular y con mayor cantidad de devotos en México, por encima de San Martín Caballero, San Antonio de Padua, San Martín de Porres y San Charbel.

Nacimiento de una devoción

Ubicada en una de las zonas más transitadas de la Ciudad de México, se encuentra la iglesia de San Hipólito, mejor conocida por ser el principal lugar de adoración de San Judas Tadeo en el país. Ahí, año tras año, cada 28 de octubre, miles de personas llegan de toda la republica a rendir homenaje. Se cierran calles, se venden todo tipo de objetos con la cara de San Judas, se huele a incienso mezclado con pegamento.

Pero aunque la asistencia sea de aproximadamente, dos mil creyentes al mes, pocos de los devotos saben que esta iglesia es una de las más antiguas de la ciudad. Iniciada su construcción durante la época de la colonia en 1599 y concluida en 1739 fue erigida luego de que los conquistadores españoles tomaran Tenochtitlan, el 13 de agosto de 1521, día de San Hipólito, por lo que fue adoptado como el santo patrono de la ciudad al que debían de construirle una iglesia en su honor.

El templo es de estilo barroco con una sola nave en forma de cruz latina, tiene muros de mampostería de piedra de tezontle y está adornado con grandes vitrales emplomados que representan imágenes del devocionario popular. Estos cristales permiten la entrada de luz que ilumina los rostros de los santos y vírgenes de todo el templo. El altar mayor, hecho de mármol con tabernáculo y con un sagrario de bronce esmaltado, en sus comienzos tenía una escultura de madera del Sagrado Corazón de Jesús, otra del Sagrado Corazón de María y una imponente imagen de San Hipólito.

El templo de San Hipólito fue centro de  cristianización indígena en México, pero con el paso de los años esta veneración a San Hipólito quedó inexplicablemente reemplazada por la de San Judas Tadeo, como comenta el Padre Jesús García, párroco de la Iglesia de San Hipólito: “En los años 30´s hubo un padre que sentía mucha devoción por San Judiítas y decidió poner una pequeña imagen de él afuera de la iglesia.”

Sorpresivamente, a los pocos meses empezó a aumentar el número de personas que se acercaban a rezarle a aquella sonriente imagen, a tal punto, que impedían el paso de la gente a la iglesia; esto llevó a que se trasladara la estatua adentro del templo.

Al ver que más personas comenzaban a dejarle todo tipo de ofrendas en su nueva ubicación, se decidió reemplazar la imagen por una más grande y colocarla en el centro del altar.

Sin motivo alguno, repite el padre Jesús, “la gente solita comenzó a llegar y a difundir la voz que había un santo capaz de solucionar hasta los más difíciles problemas.”

De acuerdo al padre, el amor a San Judas Tadeo es un amor contagioso e inexplicable que te une a él para siempre, al igual que este sencillo templo declarado Monumento Nacional.

El primito del jefe

Desde el Ajusco, Texcoco, Ciudad Neza y cualquier recoveco de México, miles de devotos caminan, se arrastran o van de rodillas cargando las imágenes de su amado santo para llegar a la esquina de Avenida Hidalgo y Paseo de la Reforma.

Rodeada de hoteles de paso, prostíbulos y centros de distribución de drogas, se encuentra la estatua principal del “mero primo de Jesús” como le dice la señora Mary, fiel devota, que carga diariamente una estatua de San Judas Tadeo, recaudando dinero para la iglesia de San Hipólito dentro del metro Hidalgo:“Lo que hace tan especial a San Juditas es que fue primo de Cristo. De los 12 apóstoles fue elegido por Dios para transmitir su mensaje, por eso hace más milagros que los otros santos y no por menospreciarlos, pero es la mera verdad”.

Todo buen devoto de San Judas Tadeo sabe que, éste estaba relacionado con nuestro Señor Jesucristo; tenía parentesco con San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, siendo ella su tía, lo que lo convierte en primo de Jesús.

Sus padres fueron Cleofás y María, por esta última, pariente de la Virgen y mencionada como una de las mujeres que permaneció junto a la cruz cuando murió Jesucristo, según dice la santa Biblia: “Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena” (Jn 19, 25).

Desde muy joven, San Judas Tadeo decidió ser compañero de Jesús y seguirle con dedicación y convicción, dejando todo por ser parte de uno de sus discípulos y predicar su palabra.

A Judas se le llama Tadeo para diferenciarlo de Judas Iscariote que fue el apóstol que vendió a Jesús.

“Durante muchos años la devoción a San Juditas estuvo opacada, nadie se atrevía a mencionar su nombre por culpa del Judas traidor, el Judas Iscariote. Pero finalmente, Dios le concedió la gracia de que comenzara a manifestarse y de pronto la gente empezó a nombrarlo” dice el padre Jesús.

Como apóstol, fue misionero por toda Mesopotamia, regresó a Jerusalén para el Concilio de los Apóstoles. Después, se unió a Simón en Libia, donde ambos se dedicaron a predicar el Evangelio por todo el país y años más tarde, murieron en Suanis, ciudad de Persia. A Judas lo mataron con una cachiporra y luego le cortaron la cabeza con un hacha.

San Judas Tadeo se volvió uno de los santos más populares a partir de la Edad Media, luego decayó su devoción durante muchos años y es hasta inicios del siglo XX cuando resurgió su adoración.

Hasta en la Iglesia hay competencia

Son las doce de la noche del 27 de octubre en la Iglesia San Hipólito, miles de personas comienzan a empujarse; quieren ser los primeros en estar frente a su santo el día de su celebración.

Son las cinco de la tarde del 28 de octubre, la iglesia ya esta repleta de gente y la batalla campal por entrar al recinto se ha desatado. Desde el oficinista que impresiona con su elegante traje, pasando por el grupo de adolescentes que inhalan pegamento, hasta ancianas apoyándose en su bastón, todos pasan de largo sin voltear a ver a todos los otros santos que también se encuentran en la iglesia.

San José, San Martín de Porres, Nuestra Señora del Carmen y San Antonio de Padua, son algunas de las imágenes no tan populares que encontramos dentro de esta siempre atiborrada iglesia que sólo tiene espacio para San Juditas.

Incluso afuera del lugar no hay rastros de estos otros santos; toda la cuadra esta repleta de imágenes, escapularios, medallas, estampas y cualquier tipo de trique de San Judas, como le dice el señor Carlos, vendedor que trabaja frente a la iglesia de San Hipólito. “Aquí a los devotos nos les importan los otros santos, sólo vienen por su santo. La verdad es que se vende mucho, es un buen negocio. Vemos a gente que paga hasta dos mil pesos por una imagen, a los verdaderos creyentes no les importa el precio.”

Pero para la Iglesia Católica el auge y la fama por San Judas ha distorsionado el ritual habitual. En la actualidad la creencia se ha convertido en una devoción supersticiosa, llena de ritos y practicas esotéricas.

En el pasado mes de octubre, mediante un comunicado, la Arquidiócesis primada de México aclaró que San Judas no es el santo de los delincuentes o narcotraficantes, ni tampoco está relacionado con el culto a la Santa Muerte.

En México, dejando a un lado al Estado de México, es en Culiacán, Sinaloa y Coahuila donde se tiene registro de la mayor cantidad de devotos a San Judas.

En este comunicado titulado: “San Judas Tadeo y algunas desviaciones de su culto” se explica, que a pesar de que muchos delincuentes lo consideren su santo patrono, de ningún modo San Judas se vería en el cielo intercediendo ante Dios a favor de quienes actúan en forma contraria a los mandamientos de Cristo, entre ellos el No matarás, No robarás y No cometerás adulterio.

Sin embargo, el auge de feligreses que creen indudablemente en este santo se ha visto reflejado principalmente en países como Alemania, Italia y Latinoamérica, en donde incluso sus santos patronos han comenzado a verse opacados con la llegada de San Juditas. Por ejemplo, en Estados Unidos como sucede en California muchos inmigrantes transportan su imagen de San Judas desde México y se encomiendan a él para lograr atravesar la frontera.

Según un reportaje del periódico Milenio, escrito en octubre del año pasado, muchas personas consideran que la gran popularidad de este santo tiene que ver con su parecido a Jesús de Nazaret. “La imagen de San Judas no era muy venerada, pero luego de intensificarse el parentesco con Cristo, esto cambió” afirma Don Francisco Ramos, vendedor de artículos religiosos.

“La imagen de San Judas se ha reinventado” dice Don Francisco; en los años 60 se usaba una imagen de un San Judas con el cabello negro y corto, luego hubo otra versión en la que aparecía como un hombre anciano, casi calvo y de barba blanca. “Cuando se cambió su fisionomía, aparentemente, en Estados Unidos, su popularidad se incrementó considerablemente.”

El business de San Juditas

Son distintos los caminos que llevaron a los creyentes de San Judas Tadeo a encontrarse en ese mismo punto: La Iglesia San Hipólito. Para unos nació de la inexplicable curación de algún mal, para otros a falta de un buen gobierno no quedaba de otra que conseguirse un santo, pero para la mayoría ese amor proviene de la necesidad de estar acompañados de un amigo que siempre esté allí.

“Pues lo más chido de mi trabajo es que no sólo estamos cerquita de San Judas, sino que siempre vemos a estrellas y famosos aquí. Hemos visto a Lucero, Laura Zapata y hasta a Paquita la del Barrio. Yo me imagino que a ellas también les cumple su milagrito” nos dice Alejandro Martínez, vendedor en la iglesia de San Hipólito.

Para los 25 vendedores, aproximadamente, ubicados en las cercanías de la iglesia, no cualquiera puede venir a montar su negocio; los lugares ya están reservados y contados. Cada 28 de todos los meses la fiesta no es sólo para el santo; en medio de la muchedumbre estos vendedores ambulantes hacen “su agosto” con la venta de artículos para todo tipo de comprador.

Según una rápida encuesta aplicada a los vendedores de la zona sobre las peticiones más solicitadas fueron: “San Juditas que ahora sí gane el América”, “San Juditas que no me atrape la tira xfis” y “Ayúdame San Juditas a pasar los exámenes”.

Para los verdaderos fieles comprar y portar la mayor cantidad de objetos de su santo es un requisito más para que se le cumplan sus oraciones y milagros.

Según el Padre Jesús, es la misma gente la que le hace propaganda al santo: “En las misas de la iglesia le decimos a la gente que la fe no está en las imágenes, sino en el verdadero compromiso. Hay muchos fanáticos”.

De milagros y creyentes

La lista de personas que aseguran haber recibido un milagro de San Judas Tadeo se ve reflejado en la cantidad de devotos que asisten tanto a sus celebraciones cada 28, como en la constante entrada y salida de feligreses de la Iglesia San Hipólito.

La señora María del Carmen Méndez de 86 años, asegura: “Yo amo a San Judas, tanto como yo sé que el me ama a mi. Estaba enferma de los riñones, orinaba sangre, vine a la iglesia recé y a los tres días estaba curada”.

Sin importar cual sea el santuario de San Judas Tadeo, es seguro que, nunca habrá restricciones de clase social, raza o edad. Miles de ciudadanos se unen a venerar una misma imagen, pero cada uno le paga de distinta forma, ya sea con veladoras, rosarios, flores, o asistiendo simplemente a la misa.

La señora Mary cuenta que sus sacrificios hacia él comenzaron luego de una experiencia que le cambió su vida: “En el terremoto del 85 en mi edificio murió mucha gente, a nosotros no nos pasó nada, estábamos en la cocina y allí había un cuadrito de San Judas que nos protegió.”

El cuerpo de San Judas descansa desde hace muchos años en la Basílica de San Pedro, en Roma; esto ha hecho que miles de creyentes le prometan que algún día lo irán a ver como pago de algún milagro. El señor José Ángel Martínez dice:”Uno pide un milagro y él te lo concede, todo se basa en creer. Por eso algún día iré a hacerle una pequeña visita por aquellos rumbos.”

No hay duda que para muchos la fe mueve montañas, pero para los creyentes de San Judas la fe no sólo puede cumplirte las más difíciles peticiones, sino que es la perfecta cura para los males del corazón y del alma.

San Judas Tadeo es especial y esto se debe a que en estas épocas de tanta soledad, problemas, violencia y desigualdades e injusticias, él ha generado la percepción de lo que la gente busca en un líder: que sepa escuchar.

 

Santos para toda ocasión

Written by Lorena Rodriguez

noviembre 29, 2009 a 8:34 pm

Una respuesta

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  1. Muy buen reportaje! Me pareció muy interesante que incluyeras la parte del negocio que la devoción a San Judas significa, y las fotos están muy buenas.

    Sandra Olguin

    noviembre 30, 2009 at 6:22 pm


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